domingo, 2 de marzo de 2014

Placeres desconocidos, mis 40 minutos favoritos en la tierra.





Tengo el agrado de compartir la primera reseña (porque jamás será una crítica) a uno de los discos más manoseados del Post Punk, de la música británica y de Joy Division. El más toqueteado por manos de chiquillas indie, que logran acariciar lo estético del disco, pero no logran llegar a la raíz. Como bien leí "Todos pueden escuchar a Joy Division, pero no todos pueden entrar en Joy Division". Díganle cliché, fanatismo, exageración... como quieran, pero un buen piropo se merece este disco.

Me alumbraré diciendo que tengo el gusto de tenerlo en físico. Es una maravilla y el mejor regalo (a su vez el más acertado) que he recibido. 

Comparto con ustedes datos relevantes, es del año 1979, en la primera ola del Post Punk  grabado en el Strawberry Studios, de productor estaba Martin Hannett (personaje clave en el desarrollo de JD) que usó el sonido de una persona comiendo papas fritas y la ruptura de una botella (por mencionar algunos) y en un tema, grabó la voz de Ian desde un teléfono porque conseguía el efecto que deseaba. Ian ya se pegaba sus ataques epilépticos (a veces los fingía en las tocatas, tocaban sus 3 o 4 temas y chao, un verdadero hdp) Stephen Morris (batero) fue el encargado de elegir los "cerritos" que pasaron a la historia, se basa en una imagen que aparece en The Cambridge Encyclopedia of Astronomy, le invirtió los colores a negro con blanco, porque pegaba más y tenía razón.

Me rehúso eso sí,a compartir algún escrito respecto a cada canción, lo que me provoca cada una. Es algo muy personal y a la vez difícil de explicar.  Quedo fuera de lugar con cada una de ellas, siempre aparecen en mi aleatorio en el momento adecuado. Es de esos discos que uno por obligación debe tener en todo tiempo, lugar y circunstancia. Me limitaré a decir que ese disco es ideal tanto para un comienzo como para un final. No tiene un límite, llega a ser infinito en todo lo que dice y en todo lo que refleja Ian en cada verso, increíblemente bien pensado, de eso no nos cabe duda. Queda más que demostrado en She's lost control (escrita antes de que Ian padeciera de epilepsia). Es la historia de una niña que va a buscar trabajo en la oficina de trabajos donde Ian era una especie de secretario y de repente ella sufre un ataque de epilepsia frente a él, cosa que lo deja trastornado e incluso atormentado. Días más tarde Curtis llama a la casa de la joven y se entera de que falleció.

Cuando a Ian se le manifiesta la epilepsia, esto lo llevo a una exaltación de la ansiedad, problemas en su matrimonio, el amor y el odio hacia la fama y los problemas que esta traía consigo, resultando dos discos maravillosos y su suicidio el día antes de partir a su gira en Estados Unidos.

Nos queda solo imaginar, que si Curtis estuviera acá, en el mejor de los casos, lloraríamos al presenciarlo con Hook. Son la mezcla perfecta entre el amor y el odio. La desesperanza y todas las maravillas que nos pudo haber dejado el Post Punk. A nosotros, las generaciones que no tuvimos la fortuna (o desfortuna?) de verlos y quejarnos de lo mal que sonaban en vivo y de lo loco que estaba cada uno de ellos. Ya me imagino comprando unas chapitas antes del concierto, me imagino con ellas en la mochila, yendo al colegio, con la cara de repugnancia hacia al mundo que me inculcó Curtis en su música, una repugnancia bien merecida y el auto-aislamiento que uno se genera tras escucharlos mucho. Hay que tener cuidado, son de esas bandas peligrosas. O pasan en tu vida gloriosamente o nunca tendrás el gusto de amarlos y decir que Joy Division es tu copiloto.

Gracias Curtis, Hook, Morris y Summer, por favor concebido.


por. Paroxismo Onírico. GoVeg 

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